|
Si tuviera que elegir una palabra con la que definir el periodo que ha discurrido entre octubre y febero, lo haría con ésta: ajetreo. Aunque también le sumaria: estrés, agobio, falta de tiempo. Y que mejor recompensa a todo ello que unos días de descanso, de turismo, con todas las letras de la palabra.
No se trata de un viaje académico, no tendremos que tomar apuntes durante siete días, ni tendremos que madrugar para ir a clase, ni tendremos que hacer un trabajo tras otro; en el plazo de una semana tendremos a nuestra disposición 24 horas al día, para disfrutarlas al máximo en Túnez. Y es que, mis calendarios me lo venían avisando con tiempo: "semana del 11 al 18, Túnez". Por fin.
Mañana será un dia señalado por muchos motivos. Para mí, será el día en que un grupo de futuros periodistas partiremos al gran continente. Estaremos todos cargados de ilusión y mucho ánimo, tanto, que seguro que lo contagiaremos a más de uno que, impaciente, esté esperando su vuelo en la terminal.
Las ansias por ir eran más que evidentes en estos últimos días. Cada jornada parecía tener más de 24 horas, los días no pasaban, parecía que nunca iba a llegar. Se hablaba sobre ello, pero como algo lejano, casi inalcanzable. Y ya está aqui, ya tenemos los billetes que nos abrirán las puertas a un país que, por lo que nos han contado, es muy bello. Asi que, mañana, con los billetes y pasaporte en mano, además de las maletas y cómo no, las cámaras, saldremos hacia Túnez.
Cuando nos queramos dar cuenta estaremos de vuelta; y con el tiempo, echaremos un vistazo hacia atrás y aun así, veremos esta semana muy próxima. Será, con toda certeza, una semana intensa e inolvidable; no importa lo que pase en el futuro, porque siempre recordaremos este viaje.
|